A veces un testimonio puede volvernos la esperanza….

He cambiado el nombre de mis pacientes y algunos detalles para proteger su identidad.

Marcus Cederberg

MIEDO ESCÉNICO

Me ofrecieron una promoción en el trabajo que implicaba hablar en público y hacer reuniones y estaba a punto de renunciar.  Un amigo me hablo de Martha que lo había ayudado a él con su ansiedad, así que la contacte. Nunca pensé que el miedo hablar en publico tuviera que ver con mi infancia, aunque aún no he terminado el tratamiento, siento una gran mejoría. A veces yo misma me sorprendo estando tranquila, puedo dormir antes de las presentaciones y aunque la voz a veces me tiembla cuando hablo no me quedo en blanco.  Poco a poco, ahora voy entiendo y estoy reeducando mi sistema nervioso y ya no me flagelo, en general, si las cosas no son perfectas o no salen bien. ¡Tengo herramientas y lo mejor deje de tomar ansiolíticos!

LUCIA

Marcus Cederberg

ESTRÉS

Hice 6 sesiones de hipnosis, en un momento en que estaba cayendo en depresión, por la situación laboral que estaba viviendo. Dejé un excelente trabajo, porque mi vida era “solo era trabajo”, como me iba tan bien y era bueno en lo que hacia, vi que empezaba a estar a la defensiva con las personas y mi ego y arrogancia cada vez eran mas altos. Luego entendí que todo esto era para no dejarme afectar o sentir impotencia por las situaciones.  Las sesiones de hipnosis me permitieron reconectarme con mi esencia, debido al día a día, los problemas y las situaciones presentadas había ido entrando en un ciclo de lamentos, incertidumbre y falta de foco que me tenían estancado, viviendo a través de mis traumas de niño.

 

La terapia me permitió ser consciente de estos y otros patrones de reacción que tengo establecidos cuando me encuentro cuento con un identificador consciente de patrones, no significa que ya no los tenga, pero los puedo ver, entender y procesar de una mejor manera. Hay otros patrones que tenia que se fueron, no se como, pero ya hay cosas que me afectaban, que no me afectan, los puedo ver a la distancia y me permiten ser mas asertivo. Muchas gracias, la terapia me ha quitado un peso, me ha brindado herramientas, alternativas y por ende mucha serenidad

JUAN

Marcus Cederberg

DUELO

 ¡Buenos días a todas! Hoy les escribo para contarles un poquito de una situación que pasé el año pasado y de una experiencia muy linda que tuve este año que me ayudó demasiado y tal vez a alguna de Uds. o alguien que quieren, le puede servir. En enero de 2015, 15 días después de que mi hija nació, mi papá, de forma inesperada se murió. La verdad que es una situación muy complicada y difícil de manejar, por más compañía que tengamos, superar la muerte de un ser querido es algo muy muy difícil. Yo hice terapias y demás pero realmente seguía teniendo temporadas difíciles de tristeza absoluta y eso que uno no quiere ni despertarse... ¡¡¡¡Hace 2 meses tuve la súper oportunidad de hacer una terapia especializada en duelo y no saben la experiencia tan increíble y linda!!!! Fue en 2 sesiones de más o menos dos horas y de verdad no saben el cambio. Con esta terapia logran reconectarse con la persona que perdieron y es una cosa increíble. Hoy puedo decirles que claro que sigo extrañando a mi papá, claro que lo pienso y me hace falta todo el tiempo, pero la sensación de no poder seguir adelante, ¡¡¡¡¡desapareció por completo!!!!! De verdad les SUUUUUPER recomiendo esta terapia. La persona que la hace no vive en Colombia pero va a venir en Septiembre, se llama Martha Escamilla. ¡Si quieren sus datos para tener una cita o quieren preguntarme cualquier otra cosa, con todo el gusto! ¡¡Que tengas un feliz día!!

Este es el mensaje que una paciente escribió en su grupo de Facebook luego de 2 sesiones para el duelo que hicimos.

Marcus Cederberg

DUELO

Mi madre, murió de manera repentina estando de vacaciones con mi padre en otro país, cuando yo era joven.  Esto fue muy trágico y doloroso para mi y nuestra familia. Aunque han pasado 20 años, yo notaba, que a veces me venían imágenes (de lo que imaginaba) habían sido sus últimas horas o de su muerte, además tenia una sensación de tristeza infinita, donde sentía que la vida era muy muy triste y que todo era triste.  Y también notaba que cuando veía las amigas de mi mamá que estaban vivas y me las encontraba, yo sentía como una rabia, como un dolor hacia ellas que estaban vivas y mi mamá se había muerto. Precisamente esto me había pasado unos días antes de hacer las sesiones para duelos con Martha.

Lo que note luego de tres sesiones para trabajar la muerte de mi mama, es que ya no siento nada de todas estas cosas que sentía. No siento rabia ni nada, cuando me he vuelto a encontrar a mis amigas con sus mamas, al contrario estuve tranquila. La imagen de su muerte ya no viene para nada, mas bien vienen recuerdos cuando ella estaba contenta y compartíamos buenos momentos, me siento mas conectada con ella.  Es como que me desprendí del sufrimiento.

La sensación de tristeza, que la vida es triste, se fue completamente, ni me acuerdo de esto.   Es mas cuando me casé, no sentí su ausencia, al contrario sentía que estaba conmigo.

PATRICIA

Marcus Cederberg

AYUDA PSICOLÓGICA TRAS INTENTAR SUICIDARSE

Mi experiencia con la terapia ha sido bastante buena y agradable. Llegue confundido y derrotado, sin saber lo que estaba haciendo y con la incertidumbre de saber si la terapia funcionaria o no.

Fue un proceso; a veces sentía ansiedad y desilusión al darme cuenta de que, pasados 5 minutos, mi vida no se había arreglado por arte de magia. No fue fácil, tuve que sentir emociones que había estado evitando y no quería volver sentir. Mis padres buscaron a Martha, luego de que intente quitarme la vida.

Descubrí que mi exesposa me venía siendo infiel, ella quiso terminar la relación a pesar de que teníamos un niño pequeño. Esto me dio muy duro y además yo estaba pasando por una situación complicada y estresada. Entre en un hueco, no encontraba consuelo y desde la desesperación y la obnubilación de mi mente, fue lo único que pensé fue en acabar con todo.

Hoy, veo atrás y se que no lo volvería hacer, hay mas opciones.

Al cabo de cada sesión y mirando un poco hacia atrás, me daba cuenta estaba avanzando. Ya en terapia, me di cuenta de que no estaba solo en el mundo, que yo no era el único con problemas, que era normal que sufriera y que el sufrimiento iría pasando. Con el tiempo, saber que mas personas habían pasado por eso, lo habían superado y al final salido adelante es bueno. Existen problemas peores; sin embargo, el mío es mío, es suficientemente importante y debo ponerle cuidado.

El trabajar el dolor y la traición, o “procesarlo” como dicen Martha, mi dolor fue sanado y la sensación de fracaso. Esto me ayudo a ver otros horizontes, me dolía, pero no me derrumbaba.  Sin pensarlo me veía pensando las cosas de diferentes maneras encontrando las respuestas que buscaba, y lo más importante ACEPTABA lo que era, me aceptaba a mi mismo y fue volviendo la calma.

Mi testimonio y aunque es personal, lo comparto con ustedes para que cualquier persona que piense en quitarse la vida o lo haya intentado y se sienta identificado con mi caso, sepa que si se puede, que si hay tranquilidad y que la calma llega. Que afuera en el mundo hay mas personas como tu y yo y que estamos para ayudarnos cuando lo necesitemos.

MANUEL

Marcus Cederberg

MIEDO ESCENICO

Invisible, pero con unas ganar enormes de decirle al mundo que existo; esa era la sensación que tenía todos los días. Todo empezó hace 3 años, o tal vez un poco más. Me sentía feliz y cómoda en mi trabajo, con mis amigos y familia; de repente sin aviso, empecé a sentir angustia, temor, duda, cuando debía ponerme de pie para presentar. Al paso de los días, ese temor me empezó a consumir, me sentía “indefensa”, me temblaba la voz, me sonrojaba, las manos me sudaban, pensaba dentro de mi:

“lo estoy haciendo mal”, “el público notará que estoy nerviosa” “que vergüenza” 

 

Me desconocía, no podía entender porqué me pasaba y lo más importante, no sabía cómo solucionarlo. 

 

Busqué en internet varías alternativas, taller de comunicación, libros para vencer el miedo escénico y ayuda psicológica. Me decidí por la tercera opción, necesitaba indagar qué pasaba en mi interior. Encontré a Martha gracias a un artículo de una revista prestigiosa de mi País. La contacté y al cabo de 5 días empecé mi sesión.

 

El avance fue notorio, comprendí lo que le ocurría a mi cuerpo y cómo ese comportamiento constante le enviaba a mi cerebro un mensaje de alerta y autodefensa. Sucesos del pasado, aportaron al temor, miedo e inseguridad, más sin embargo, una vez los recordé y procese, fue muy liberador. Fue como dejar atrás una carga que llevaba en mis hombros por muchos años.

 

Después de algunas sesiones, empecé a retarme, sabía que si no practicaba no podía poner en práctica los recursos que Martha me había enseñado. Empecé a ponerme de pie en pequeñas reuniones, manejé mi respiración y poco a poco fui haciéndolo mejor. Claro, existieron reuniones en las que me equivocaba, pero lo que rescato de eso es que ya no me reprochaba o deprimía. Sabía que era parte del proceso y en una siguiente ocasión lo haría mejor. 

 

Por razones ajenas a mi voluntad, debí suspender el tratamiento por un tiempo, pero hoy me siento diferente y consciente, tengo en mis manos herramientas de gran valor para caminar hacia adelante en búsqueda de mis objetivos y veo que cosas que me importaban ya no me importan. 

Marcus Cederberg

ROMPIMIENTO NOVIA

Inicié terapia porque rompí con mi novia, me enterré que me había estado siendo infiel y esto me dio muy duro. Caí en un abismo, me sentía desesperado, abandonado, solo, traicionado. Me deprimí, estaba ansioso, no podía dormir y me costaba concentrarme.  

Una amiga de mi madre, me hablo de Martha, ella había hecho terapia con ella cuando termino con su pareja de muchos años, así que decidí hacer un tratamiento intensivo.

 

Empleamos varias terapias que me sirvieron para darme cuenta de donde venia esa sensación de abandono y sentirme desprotegido.  Curiosamente la sensación de abandono no era como yo me imaginaba, Trabaje varias cosas y una de ellas fue la muerte de mi padre, que fue cuando era muy pequeño y todo lo que esto implico para mi. No me había dado cuenta de que me había afectado tanto. Volví a sentir el abandono, pero en realidad no era como yo lo imaginaba y esto me ayudo a tener una solución de la encrucijada mental que yo mismo había formando por lo que viví. 

 

El estar confundido, no necesariamente disminuido enérgica o emocionalmente, hacia que mi cuerpo no pudiera encontrar la satisfacción de poder solucionar el problema, y el darme cuenta de donde venia, vi que la incertidumbre podía ser el causal de cierta situación. Poco a poco empecé a estar tranquilo, mi autoestima mejoro, mi mente más calmada me apoyaba y podía poder pensar más allá de lo inimaginable.

Marcus Cederberg

MIEDO ESCENICO

Mi experiencia con Martha ha sido más que fantástica, para poder comunicarme con más seguridad.

 

Como resultado de mi infancia tenía “miedo escénico” que se manifestaban en una serie de bloqueos que me impedían relacionarme, sin tensión y con naturalidad, con otras personas y avanzar profesionalmente. No me veía capaz para nada, aunque lo fuera de sobra en muchas otras situaciones.  En seguida me entraban las inseguridades, los miedos que incluso en alguna ocasión me dejaron sin voz. No veía sentido a “estos miedos irracionales”, pero ¿por qué?, me repetía una y otra vez, ¿Qué me pasa?

 

Siempre tuve la imagen de ser fuerte, muchos se apoyaban en mi para que les ayudara a solucionar sus problemas, pero los míos me los guardaba, parecía que no eran importantes...

 

Me conocía, sabía cómo era, había cosas que me gustaban de mi, pero por esos bloqueos y ese miedo escénico, no podía ser yo. La voz que no me salía, me impedía actuar con naturalidad. Me costaba, incluso a veces mirar a los ojos de otra persona… lo hacia como avergonzándome de algo que no entendía, pues mi conciencia no la podía tener mas tranquila y no tenía nada que ocultar.

 

Incluso a veces me decía: Si pudiera ser como soy realmente, sin estos pensamientos que me paralizan, creo que mi vida sería mucho más fácil. Qué suerte los demás, que pueden mostrarse tal como son en su trabajo, en su vida…

Pero me di cuenta de que lamentarse no solucionaba nada, al revés, pasaba el tiempo y cada vez me sentía peor. Era consciente de que tenía que arreglar algo, no sabía qué, pero debía contactar con un profesional…

 

Un día por casualidad vi una referencia de Martha en Internet. La definían como una gran psicóloga especializada en miedo escénico. No lo pensé y contacté con ella.

 

En seguida supe que había acertado. Sin darme cuenta, pude sacar todo lo que tenía dentro escondido, con un cariño por parte de ella impresionante. Incluso le decía nunca podía imaginarme que iba a poder abrirme tanto con alguien y que iba a verme llorar…

 

Al hablar de todo con naturalidad, sin tener que esconder nada, fueron saliendo cosas del pasado que parecían sin importancia, pero que me hicieron mucho daño. Ya no tenía que ocultar nada, estaba resuelto, podía empezar a ser yo...

Además, Martha me ayudo a entender porque me paralizaba, porque me constaba relacionarme, pensar claramente. Entender esto fue muy importante para mí, ya sabía que me sucedía, ¡no estaba loca!

Con el paso del tiempo me sorprendo a mi misma haciendo sin pensar cosas que antes ni haría. Mas segura, disfruto mas de la vida, de la música, de mis hijos, de la gente que quiero. También, me he conectado con  mi yo profundo para poder sanar todo aquello que me preocupa desde el interior.

SUSANA

Marcus Cederberg

DUELO

Mis padres murieron hace más de dos décadas cuando yo era prácticamente una adolescente. Por las circunstancias en las que ellos murieron, nunca tuve la oportunidad de hacer un duelo o despedirme. Las terapias me llevaron a darme cuenta de esto y me permitieron ir a esos momentos dolorosos nuevamente desde ese espacio seguro que Martha crea en la terapia. Un espacio donde pude conectarme profundamente conmigo misma, con mi dolor, y con todos los miedos y emociones aterradoras y dolorosas que sus muertes causaron, me hicieron sentir y que habían estado grabadas y atascadas dentro de mí por tantos años, sin saberlo.

Mientras trabajábamos las emociones atascadas, se abrió una puerta hacia un nuevo entendimiento sobre su muerte y sobre toda mi vida e inmediatamente me puede reconectar con mis padres dentro de la terapia. Los pude volver a sentir, estuvieron conmigo, sentí su presencia real y ellos mismos me ayudaron a sanar su propia muerte y en cierta forma yo también los ayudé a seguir su camino. Entendí que mis padres hicieron una transformación después de morir y ahora ellos son parte de algo mas grande. La muerte tuvo otro significado.

Dentro de ese espacio de la terapia no solamente pude sanar enormemente mi pasado, sino que además vinieron herramientas que ahora utilizo a diario y que me ayudan en el día a día a vivir mejor. Después de las terapias me siento diferente. Mi vida está cambiando. Puedo respirar diferente, el aire entra hasta el fondo de mis pulmones, me siento más liviana y libre. Me siento tranquila y confío más en mí. Ya no estoy arrugada como una uva pasa, ahora soy como una mariposa que pudo salir de su crisálida. Es como si la terapia se hubiera extendido hacia otros aspectos de mi ser.

GLORIA

Marcus Cederberg

DUELO

Mi madre murió hace 2 años, de una neumonía que se le complico a sus 87 años. Aunque yo sabia que “murió tranquila”, que ya había vivido su vida y que hicimos todo lo que pudimos, no pude evitar entrar en una depresión.  Entrar en casa y ver su habitación vacía, ver sus cosas, el sillón donde se sentaba a ver la tela me producía mucho dolor.  Empecé a aislarme de las personas y dejé de hacer cosas.

Busque a Martha porque mis hermanos estaban preocupados por mí, me veían muy ansiosa, deprimida.

 

Antes de hacer la terapia de duelo, hice varias sesiones para estabilizarme un poco, pues siempre he sido ansiosa. Cuando ya estuve lista para hacer el proceso de duelo, me sorprendieron que yo pensaba que ya había sentido el dolor de su muerte y no fue así, sentí más dolor, diferente estaba vivo, y puede sentir la tristeza, fue muy doloroso, pero luego de ello, vino paz.

 

Ya no tengo sentimiento de pena cuando la recuerdo, ahora siento que ella esta en mi, es curioso, antes la buscaba en sus objetos, en su habitación sentándome en su silla, ahora me siento conectada con ella.  Ya entro en casa tranquila y puede cambiar su habitación y salir de sus cosas, antes esto hubiera sido impensable, sentía culpa, Ya no.

Marcus Cederberg

SUICIDIO

He vivido mucha soledad en toda mi vida y cuando mis hijas nacieron me entregue a ellas para no vivir mi soledad.  La muerte de mi padre cuando era pequeña, la muerte de mi único hermano y ahora el suicidio de mi hija menor.   Esto ultimo fue violentamente fuerte para mi y toda la familia.  No podía parar mi mente, mil preguntas me hacia, tenia culpa, no podía dormir, estaba irritable, la escena de su muerte, lo que debió sentir, no me dejaban en paz.  Me enfermé, creo que yo también quería morir. Mi hija mayor me recomendó a Martha, que había ayudado a una amiga suya.

Durante la sesión, me di cuenta del dolor que sentí, no creo que haya dolor mas grande en el mundo que una madre pueda sentir, pero luego empezó haber mas paz que dolor o mas aceptación. Luego de mi primera sesión empecé a notar cambios importantes en mi vida. Hice un par de sesiones y ahora siento llena de amor, de paz, “el estigma que lleva la palabra suicidio”, cambio totalmente. Ahora siento vida, amo a mi hija, la perdono, si es que yo deba perdonar algo y respeto su decisión. Estoy orgullosa de haber sido su madre.  Las imágenes de ella cayendo desde el 11 piso y todo lo que vino después y lo que yo pienso vivió antes, ya no vienen, nunca pensé que esto fuera posible.  Ahora el recuerdo viva…ya nos reencontraremos cuando sea mi momento.

Marcus Cederberg

SUICIDIO

En el 2010 mi hijo tenía 20 años y estaba estudiando un pregrado en Canadá lejos de nuestro país de residencia.

Mi hijo siempre ha sido un muchacho muy brillante, inteligente, cariñoso, colaborador, estudioso y con mucho criterio propio para defender su posición cuando no esta de acuerdo con algún tema o situación en la familia, en su colegio o en su país. Estando sola con él, comencé a notar que se retiraba de mi lado para hablar por su teléfono casi en secreto, estaba muy ansioso y lo reflejaba en la comida, comiendo grandes cantidades a cada rato. Me llevó varias veces a lugares que tenían colgada la bandera tricolor y restaurantes donde había parejas abiertamente homosexuales y siempre salía el tema, que yo abordaba con toda la ignorancia que tenía al respecto y él siempre conseguía un buen nivel de conversación y planteaba su opinión como una persona abierta y contraria a cualquier tipo de discriminación

Un día me dijo: “Mamá, estoy enamorado de un muchacho de la universidad, es mi novio y es la persona a quien amo, soy homosexual. Yo lo he pensado mucho, era muy infeliz cuando estaba en casa porque sabía lo que me pasaba y trataba de cambiarlo saliendo con chicas, pero ninguna me intereso realmente".

Yo caí en un estado de angustia tremendo y le dije que, aunque no lo entendía, yo lo quería mucho y eso debía ser suficiente. Que me diera tiempo para asimilar lo que a él le había costado tanto.

Lloré pensando que mi hijo tendría muchos problemas en su vida, que lo descrinarían, incluso su propio hermano y el resto de la familia, me venía a la mente el fantasma del sida, que él no tendría hijos y nosotros tampoco nietos por parte de él, que mi esposo podía decidir no seguir apoyándolo económicamente con sus estudios en Canadá y quizás decidiera que no volviera a la universidad, quizás hasta lo botaría de la casa y todos esos pensamientos negativos me hacían mucho daño pues sufrí y lloré desconsoladamente todo ese tiempo.

 

Comencé buscando en internet la historia de hombres y mujeres muy conocidos y exitosos que habían reconocido su homosexualidad y como se habían superado y estaban plenos y felices. También encontré una página de un grupo español llamada familias por la diversidad, les escribí y tuve el inmenso privilegio de hablar con su presidenta Isabel Martínez que me oriento, A través de este grupo recibí un valioso artículo escrito por la psicóloga Martha Escamilla orientado a dar luces a los padres de personas con orientaciones sexuales diferentes a las aceptadas comúnmente por la sociedad y decidí contactarla y tener con ella varias sesiones.

Sentía que mi hijo había salido del closet para yo entrar pues no me atrevía a hablar con mis hermanos ni amigos acerca de lo que me había enterado. Aunque no soy una persona depresiva me sentía muy triste, sin ánimo para hacer las cosas, bajé de peso pues ni comer me provocaba y sentía una tristeza muy grande en mi alma.

 

Comencé las sesiones con Martha con todo el apoyo de mi esposo quien estaba preocupado por mi pues para él la homosexualidad de nuestro hijo no era para preocuparse sino para apoyarlo y ayudarlo. Sin embargo, jamás recriminó mi actitud y más bien me acompaño en el proceso.

 

Algunas sesiones se hicieron por internet otras presenciales, y unos meses después estaba yo preparada para salir del closet con el resto de la familia.

 

Mi hijo se graduó en el 2013 con muy buenas calificaciones, fuimos mi esposo y yo a su graduación y conocimos a su pareja. Salimos juntos y la pasamos super bien. Y hoy 5 años después nos estamos preparando para su matrimonio. Tenemos una foto familiar en nuestra sala donde él esta y ya varias de mis amigas saben que mi hijo es una persona valiente, con una realidad diferente que nos ama y está pendiente de sus padres como la mayoría de los hijos.

 

Mi hijo sigue siendo una persona extraordinaria, él no ha cambiado, he cambiado yo gracias a las personas que me ayudaron, cambié la ignorancia por conocimiento, a través de desaprender lo que me hacia daño y no servía, de borrar prejuicios innecesarios porque mi meta es aceptarlo, apoyarlo y amarlo más que nunca y sobre todo entender que él es tan normal como cualquier otra persona.

 

En ese año de turbulencia de sentimientos nunca pensé siquiera que podría compartir estas líneas, pero la idea de que mis palabras puedan al menos ayudar a algún padre, madre, hermano o hermana, familia o amigo de un homosexual me dio valor para hacerlo. Es devolver un poco al universo lo que yo también conseguí gracias a otras personas maravillosas que han compartido sus experiencias o han estudiado para ayudar a otros. Tengamos paz, que al final, todo estará bien y habremos crecido.

Marcus Cederberg

Mi paso por la terapia de trauma….

Hace 7 años, un asunto familiar cambio mi vida… En ocasiones uno cree que es imposible que un evento cambie o transforme los planes de un ser humano… hace 7 años regresaba de trabajar en una Isla del Caribe y disfrutar de lo que cualquier persona quisiera recibir en algún momento de su vida, yo creía era feliz, tenía un futuro que iba escalonando y en el cual me sentía cómoda, tenía planes de viajar y seguir formándome en el extranjero, de repente la muerte llega a mi vida de forma sorpresiva y violenta, un sujeto atropella sin compasión a dos ancianos que se encontraban próximos a llegar al andén del otro lado de la acera, el semáforo marcaba rojo para los vehículos y transportadores en una de las vías mas congestionadas de la ciudad, uno de esos ancianos caracterizado por ser un hombre de verdad, justicia y normas muere por la falta de dominio de un conductor de buseta, la mujer anciana esposa queda tirada en la acera con pérdida de conocimiento… mi padre y mi madre son dos víctimas de la violencia “no intencional” de un sujeto que no respeta las normas y valora la vida poco… mi  vida cambia ya que la muerte de mi padre de este modo causa dolor, rabia y resentimiento en mi corazón, mi madre queda con invalidez para continuar su vida independiente y libre como lo era antes del accidente, yo renuncio a irme del país esperando la recuperación de mi madre…

 

Tras resolver los problemas familiares y dejados por la muerte repentina de mi padre yo entro en un estado de silencio interior, dudas y preguntas, a esto se le suma que empiezo a experimentar terribles sentimientos de dolor y rabia al escuchar las sirenas de ambulancias, al ver personas atropelladas y al sentir la indiferencia de la sociedad ante este tipo de muerte violenta…

Es allí cuando decido consultar una terapia que ayudara a entender desde lo racional y emocional todo esto que tal vez no tiene explicación, mi cuerpo empieza a experimentar el dolor de la perdida y el trauma y empiezo un proceso de transformación constructiva de lo que cambiaria mis planes inmediatos, entiendo la importancia de despedirse de los seres amados, de buscar la reconciliación desde el alma, entiendo la compasión y la  misericordia y entiendo como todo ser humano puede en cualquier momento tener un evento traumático que modifica su dormir, su vivir, su planear, incluso su ser creativo.

 

Soy creyente y creo que todo le sirve a uno para bien, creo igual que Dios da habilidades especiales a terapeutas que permiten que ante una “fractura del alma” se pueda trabajar, y ayudar a curar la herida de tal modo que al final del tiempo tan solo queda la cicatriz. El proceso llevado por Martha, en el manejo del trauma,  me llevo poco a poco a recuperar mi sentido emocional, a conectarme nuevamente con la vida y a seguir buscando el camino de la liberación, el perdón y la paz interior.

Mi terapia con Martha, puedo decir hoy, me ha ayudado a ser una mejor persona, a entender como psicóloga,  que es y como manejar un trauma en otros respetando sus tiempos, ya que así como hay fracturas físicas que requieren un tiempo de recuperación hasta lograr recuperar la movilidad del hueso fracturado, el alma necesita un tiempo para recuperar su libre movimiento hacia la vida sin traumas.

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